terapia de polaridad

 

  ¿Qué es la Terapia de Polaridad?
Es un proceso de recuperación de la salud desarrollado por el Dr. Randolph Stone. Nace en Austria en el año1890, emigra posteriormente con su familia a los EE.UU., donde realiza sus estudios de medicina. A lo largo de su experiencia como médico e integrador de otras muchas terapias alternativas le permitieron desarrollar lo que hoy conocemos como Terapia de Polaridad. Engloba un conjunto de referentes energéticos que los Terapeutas de Polaridad deberán valorar en qué manera puede estar bloqueada o desequilibrada la energía en el individuo, por lo que una vez conocidos estos bloqueos utilizará en cada caso aquella técnica o el toque más apropiado para el reequilibrio, volviendo a la persona a un estado mayor de salud, tanto físico como emocional y mental.
    El Dr. Stone, como gran estudioso e investigador de las enfermedades y la forma de combatirlas decía que: “…la Polaridad es una Terapia holística y globalizadora...”. No solamente es holística y globalizadora, sino que es más bien un estilo de vida donde el bienestar y la salud se asientan de una manera más estable y duradera. Los accidentes que nos suceden en la misma, poco a poco nos van forjando en lo que al final de la vida habrá sido un proceso de aprendizaje.
    En la globalización de la persona se verán afectados y directamente unidos los cinco elementos: Éter, Aire, Fuego, Agua y Tierra, con los tres toques no menos importantes de: Támas, Rajas y Satva. Éstos, nos llevarán al reconocimiento del patrón integrador que nos dice que: "dentro del desorden y de la enfermedad, siempre existe algo que pretende ordenar y corregir". Devolvernos a la ausencia del mal. Cada vez que cerramos el ciclo, hay un reinicio ampliando y fortaleciendo cada uno de los cinco elementos, estabilizando de esta manera el ser interior.
    La estimulación de la energía vital en el cuerpo, no es algo meramente estructural, va mucho más allá formando un todo en el conjunto del ser. De la misma manera que un río, no se forma por si mismo si primero no hay manantial o nacedero. De igual manera, es un todo, es a la vez uno y nada por si solo existe.
    “La experiencia, es lo único que tenemos, cuando no conseguimos lo que queremos”.
    A lo largo del camino, muchas situaciones de las que nos van modelando como seres humanos, nos van dejando huellas a veces difíciles de asimilar. Estas situaciones precisamente, son las que, si no son debidamente asumidas e integradas en nuestro proceso, van produciendo los bloqueos energéticos de nuestro campo envoltorio de lo físico. El campo energético, que de manera ineludible repercutirá más tarde sobre nuestro cuerpo físico, llevando las tensiones a crear dolencias y muchas y variadas patologías. Éstas serán tratadas como enfermedades o bloqueos musculares, en muchas ocasiones sin que se investiguen las causas reales que las motivaron.
    Cuando estas situaciones aparecen y no son debidamente asumidas, el primer músculo que refleja las tensiones, las angustias, los miedos, el nerviosismo, la falta de sueño y los primeros bloqueos, es el diafragma, el mayor y uno de los músculos más importantes de nuestro cuerpo. Paralelamente, estamos alterando ya nuestro sistema nervioso.
    Lo primero que sentiremos, será una actividad más lenta de su extensión-compresión, es decir, respiraciones más cortas, altas a veces jadeantes llegando incluso a ser agudas con menor capacidad pulmonar, seguidamente le acompañará, una angustia con una especie de bola de cierta presión sobre la boca del estómago, otras veces esta bola se situará más arriba incluso en la propia garganta, llegando a impedir el paso del alimento. Durante un tiempo va a permanecer en ese estado, bien hasta que es disuelta a medida que olvidamos aquella angustia que la creó o en su caso, permanece inalterable dando paso a una situación cada vez más acuciada. En este estado, permanecerá durante un tiempo más o menos largo, hasta que aparece el primer reflujo gástrico.
    La siguiente zona en acusar estas tensiones, es el píloro. Situado a la salida del estómago en su unión con el duodeno y, es una de las partes importantes sobre la que vamos a realizar el trabajo de Polaridad y sobre el que, desde el principio, debemos actuar para evitar que los reflujos gástricos continúen creando tanto malestar , no olvidaremos la válvula ileocecal, situada en la unión del intestino delgado con el intestino grueso. Muchas personas, deben pasar las noches acostadas o recostadas sobre el sofá o en la cama con una acumulación de almohadas o cojines relativamente reclinadas para evitar los reflujos gástricos.
    Caso de no ser tratada esta dolencia o patología, lo que sucederá más adelante en el tiempo, es la aparición de la hernia de hiato y que también, si es el caso, la vamos a tratar igualmente con la Terapia de Polaridad. La falta o deficiente actividad del píloro, en primer lugar facilita el reflujo gástrico. Acidez que fluye desde el esófago llegando hasta la boca, dejando un sabor agrio muy desagradable, que aún con el consumo de alimentos o bebidas, permanece inalterable durante un tiempo.
   

(El desarrollo de este trabajo fue presentado por José Domínguez en el IV congreso de Polaridad celebrado el mes de Junio del año 2005 en Girona).

 
 
LEER CASO PRÁCTICO
 
Decía el Dr. Stone: “En el interior de cada sistema (sea un átomo, un sistema solar, un ser humano o el universo), existe una fuente de energía”. Él, a esta fuente de energía le llama “alma” cuando hace referencia a una persona.